Introducción:
Un abogado es creíble cuando cumple sus promesas ante el tribunal; demuestra respeto al juez, a los testigos, a la contraparte; y únicamente hace valer argumentos creíbles apoyados por los hechos y la ley. Un abogado creíble evita trucos o trampas, deja ver los problemas de su caso o debilidades con sus testigos, y juega limpio sin importar el resultado. Para cultivar la confianza en el juez, es necesario que el abogado demuestre su dominio de los hechos, de este modo confirmará la percepción del juez acerca del conocimiento superior del abogado mientras éste simultáneamente demuestra su compromiso con la equidad y la justicia.
Teoría del Caso:
La teoría del caso es simplemente una historia lógica y persuasiva de “lo que realmente pasó.” Debe ser consistente con todos los medios probatorios y con la percepción del Juez acerca del sentido común del funcionamiento de la vida. Tu teoría del caso debe ser una combinación de las pruebas incuestionables y tu versión de la evidencia controvertible que presentarás en el tribunal en forma narrativa ―relatando un cuento.
Alegato de Apertura:
En teoría, el alegato de apertura debe ser una descripción no argumentativa de los hechos y la evidencia. El abogado deberá ser objetivo en la presentación de sus declaraciones iniciales eliminando argumentos obvios. No puede argumentar la credibilidad de algún testigo, descaradamente darle peso a la evidencia que se presentará, o discutir en detalle la aplicación de la ley a los hechos.
La importancia del argumento de apertura genera una gran tentación a exagerar los medios de prueba y a prometer más de lo que el abogado puede aportar. Y sin embargo, los valores del abogado―su credibilidad hacia con el Juez―fortalece la necesidad de no ceder a esta tentación. Pero claro, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Los peligros acechan en cada caso. ¿Testificará realmente el testigo durante el juicio? Cuando testifiquen los testigos, ¿dirán lo que el abogado representó durante la apertura? ¿Admitirá el Juez la evidencia? ¿Establecerán las pruebas lo que realmente reclama el cliente? Una preparación minuciosa y exhaustiva evitará que el abogado se contagie de casi todo el peligro de prometer demasiado. El resto se logra con una dosis de precaución para no hacer grandes afirmaciones sobre cuestiones inciertas. En cambio, cuando la otra parte realiza promesas, el abogado debe tomar nota, y si las promesas no se cumplen con la evidencia presentada, dichas promesas no cumplidas darán mucho de qué hablar durante el argumento de clausura.
Interrogatorio Directo:
Tal vez la tarea más difícil en el proceso de preparación del interrogatorio directo es asegurarnos que nuestros testigos entiendan cómo dar su testimonio de una forma persuasiva y creíble. Muchos abogados comienzan con una lista de todo lo que deben hacer con el testigo ya sea de forma oral, por escrito, o ambas. El consejo más importante es que el testigo diga la verdad. Por ningún motivo el abogado debe actuar explícita o implícitamente que conlleve al testigo a opacar la verdad o a decir una mentira.
Contrainterrogatorio:
La destreza más importante para conducir un contrainterrogatorio efectivo es que el abogado debe mantener el control del testigo. Pero también es la técnica más dificil de dominar. El contrainterrogatorio ideal consiste en que el examinador realice una serie de declaraciones o aseveraciones y que de ellas se obtenga una simple afirmación y sin explicación algunade parte del testigo.
El propósito del contrainterrogatorio es que el testigo apruebe ciertos hechos. Por lo tanto, el abogado generalmente deberá emplear preguntas sugestivas. La mejor forma es declarar un hecho seguido de una frase interrogante: “¿Es cierto?” “¿Es correcto?” “¿Es verdad?” “¿Está usted de acuerdo?” Por ejemplo, “El semáforo estaba en rojo cuando usted ingresó a la intersección; ¿es cierto?” La técnica de empezar con el hecho, seguido por la frase que lo transforma en pregunta, hace que los hechos sean claros y prominentes. Si colocamos el hecho primero en vez de la frase interrogante, el hecho se vuelve más poderoso. Además, el abogado muestra seguridad, que da credibilidad a la presentación de sus hechos.
Alegato de Clausura:
El alegato de clausura generalmente no debe ser muy dramático. Un abogado no tiene que ser un genio en oratoria para ser efectivo. Un buen argumento de cierre no debe ser algo teatral; una discusión metódica de la evidencia, de los hechos y de la ley es mucho más persuasivo. En efecto, una presentación sólida basada en los hechos es fundamental para convencer al juez quien ha visto todas las pruebas.
El abogado deberá prepararse para su alegato de clausura incluso hasta antes del comienzo del juicio. En efecto, las imágenes y mensajes centrales del alegato de clausura deben estar de acuerdo con los temas del alegato de apertura. Tener un tema en común facilita la preparación. En la mayoría de los casos, el abogado conoce cuáles son sus proposiciones esenciales –y las de su contraparte– antes de iniciar el juicio. Por lo tanto, el abogado puede hacer un resumen y ensayar la clausura antes del juicio y hacer ajustes compatibles con la evidencia presentada durante el desarrollo de la audiencia. Por lo menos, el abogado debe hacer un bosquejo de su argumento de clausura mucho antes de ejecutarlo.

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